La mayoría de los conjuntos descubre que no tenía plan de emergencia justo el día que lo necesita. El sismo pasa, todo el mundo baja a la calle, nadie sabe si falta alguien, el celador no sabe si cortar el gas y en el grupo de WhatsApp circulan tres versiones distintas de lo que hay que hacer. Actualizado en agosto de 2026.
Con una secuencia de réplicas que puede durar meses, improvisar cada vez sale caro. Esta es la guía de lo que debería tener el plan de emergencia por sismo de una copropiedad, ordenado en tres momentos: antes, durante y después.
Antes: lo que se prepara en frío
Todo lo que funciona el día del sismo se definió antes. Este es el mínimo razonable para un conjunto residencial.
- Censo de residentes actualizado, con quién vive en cada apartamento y un contacto de emergencia. Sin eso no se puede saber si falta alguien.
- Lista de personas que necesitan apoyo: movilidad reducida, adultos mayores solos, personas con oxigeno domiciliario, niños que se quedan solos en ciertos horarios. Cada una con un vecino asignado.
- Brigada de emergencia con residentes voluntarios y el personal de portería, con roles claros y capacitación básica en primeros auxilios y manejo de extintores.
- Rutas de evacuación y punto de encuentro señalizados, en un espacio abierto lejos de fachadas, vidrios, postes y del acceso vehicular.
- Salidas despejadas. Esto suena obvio y es la falla más común: escaleras con materos, bicicletas o cajas, y puertas de emergencia con candado.
- Llaves de corte de gas, agua y electricidad identificadas, accesibles y con al menos dos personas que sepan operarlas.
- Revisión de lo que puede caer en zonas comunes: lámparas, espejos, televisores, estanterías, materas en balcones y vidrios sin lámina de seguridad.
- Simulacro al menos una vez al año. Un plan que nunca se ensayó es un documento, no un plan.
El plan, en tres momentos
Quién hace qué y en qué orden
El mismo protocolo se repite en cada réplica, porque el daño se acumula.
Durante: los segundos que importan
La regla es agacharse, cubrirse y sujetarse donde uno esté, alejado de ventanas, fachadas y de cualquier cosa que pueda caer encima. No se usa el ascensor. No se corre por las escaleras mientras el edificio se mueve, porque ahí es donde ocurre la mayoría de las lesiones. Salir de inmediato solo tiene sentido si se está en planta baja y la salida a un espacio abierto queda a pocos pasos.
Si el conjunto tiene alerta sísmica temprana, esos segundos previos son los que permiten ejecutar bien esta parte: salir de un ascensor antes de que arranque el movimiento, apartarse de un ventanal, o que un adulto mayor alcance a llegar a una zona segura en lugar de quedar sorprendido de pie.
Después: la parte que casi nadie tiene escrita
- Evacuación ordenada por las rutas definidas, ayudando primero a quienes están en la lista de apoyo.
- Conteo en el punto de encuentro contra el censo, apartamento por apartamento.
- Corte de servicios si hay olor a gas, agua corriendo o cables sueltos.
- Revisión rápida de la brigada: columnas, muros, escaleras, tanque, cuarto de bombas, fachada y parqueaderos.
- Nada de reingreso hasta que alguien competente revise. Este es el punto donde más se cede a la presión de los residentes y donde más riesgo hay por las réplicas.
- Registro fotográfico de todo daño visible, con fecha, para el seguro y para el ingeniero.
- Un solo comunicado oficial de la administración. Es la única forma de cortar los rumores en los grupos de chat.
- Inspección estructural profesional si hubo movimiento fuerte o si aparecieron fisuras nuevas.
Lo que le toca al administrador
La administración responde por la conservación de los bienes comunes bajo la Ley 675 de 2001, y esa misma ley obliga a mantener asegurados los bienes comunes contra incendio y terremoto. Vale la pena revisar cada año que la póliza esté vigente y, sobre todo, que el valor asegurado esté actualizado, porque un valor viejo deja a la copropiedad pagando la diferencia justo cuando menos puede.
Del lado del presupuesto anual, conviene que el plan de emergencia tenga su propia línea: señalización, extintores con recarga al día, botiquín, capacitación de la brigada, simulacro y, si el conjunto lo decide, la instalación de alerta temprana. Es una de las pocas líneas que la asamblea suele aprobar sin discusión cuando el tema está fresco.
Las réplicas cambian el cálculo
Una secuencia sísmica se va apagando con el tiempo, pero puede seguir dando movimientos durante meses. Eso obliga a tratar el plan como algo vivo: cada réplica se registra, se revisa qué cambió respecto de la vez anterior y se deja la foto. Una fisura que no preocupaba al principio puede volverse relevante después de veinte movimientos, y ese historial es lo que sostiene una decisión de reforzamiento o una reclamación al seguro.
Dónde ayuda la tecnología
Un plan de emergencia se cae por la parte de información: censos desactualizados, comunicados que nadie leyó, reportes que se pierden. Con portea, el censo de residentes se mantiene al día solo, los comunicados llegan con confirmación de lectura para saber a quién hay que buscar por otro medio, el botón de pánico avisa a portería y vecinos, y cada evento y cada novedad quedan registrados con fecha y hora.
Sobre eso se apoya la capa de alerta sísmica temprana con sensores, que le da al plan los segundos de anticipación que ninguna otra parte del plan puede dar.
Arma el plan de emergencia de tu conjunto
Te mostramos cómo dejar el censo, los comunicados y las alertas funcionando en portea, y cómo se suma la alerta sísmica temprana.
Hablar con porteaPreguntas frecuentes
¿Es obligatorio que un conjunto tenga plan de emergencia?
La administración responde por la conservación y el buen uso de los bienes comunes bajo la Ley 675 de 2001, y las normas de gestión del riesgo exigen preparación frente a emergencias en edificaciones de uso colectivo. En la práctica, un conjunto sin plan de emergencia queda expuesto tanto en la respuesta como en la responsabilidad, y es de las primeras cosas que revisa una aseguradora después de un siniestro.
¿Qué se hace durante un sismo, salir corriendo o quedarse?
La recomendación general es agacharse, cubrirse y sujetarse en el sitio donde se esté, lejos de ventanas y de objetos que puedan caer, y esperar a que pase el movimiento. Correr por las escaleras o usar el ascensor durante el sismo causa más lesiones que el sismo mismo. Solo tiene sentido salir de inmediato si se está en planta baja y la salida a un espacio abierto queda a pocos pasos.
¿Cuándo se puede volver a entrar al edificio después de un sismo?
Después de una evacuación por sismo fuerte, el regreso se autoriza cuando alguien competente revisó el estado de la edificación y de las redes de gas, agua y electricidad. Mientras eso no ocurra, el punto de encuentro es el lugar seguro, aunque parezca que no pasó nada. Muchos accidentes ocurren al volver a entrar durante una réplica.
¿El seguro del conjunto cubre los daños por terremoto?
La Ley 675 de 2001 obliga a la copropiedad a mantener asegurados los bienes comunes contra los riesgos de incendio y terremoto. Lo que conviene revisar cada año es que el valor asegurado esté actualizado y que la póliza esté vigente, porque un valor desactualizado deja al conjunto pagando la diferencia.
¿Hay que repetir el protocolo en cada réplica?
Sí. Cada réplica se trata como un evento nuevo, con revisión rápida y registro fotográfico de lo que cambió. El daño estructural se acumula y una fisura que no era relevante puede volverse relevante después de varios movimientos, así que el seguimiento en el tiempo vale tanto como la reacción del primer día.